viernes, 10 de agosto de 2007

Los museos y el bicentenario



Visitamos bligcentenario un blog perteneciente a un “grupo de historiadores que trabajamos temas relacionados con el bicentenario de la independencia en Colombia y en América Latina”, como se autodefinen desde la portada.
Y reproducimos un post con una mirada crítica de cómo los museos están encarando la temática en Colombia.

"Visita al Museo del 20 de Julio
El domingo pasado me dirigí al Museo del 20 de Julio, perdon, al Museo de la Independencia, ya que una vez allá me aclararon que ese es el nuevo nombre del famoso museo en la famosa casa del Florero. Ahora, tenía muchas perspectivas sobre mi visita: en varias ocasiones había visitado el Museo, un par de veces en compañía del mismo Daniel Castro su director, quien, aunque tiene ideas bastante buenas, me había contado algunos objetivos y perspectivas de su museo. Por ejemplo, el Museo esta plenamente consciente de que es fundamental en la celebración del bicentenario y, supuestamente, pretende que sus colecciones reflejen esta inquietud; de igual manera tiene una perspectiva de "museo en construcción", en la cual, los visitantes y el público en general participan activamente en el mejoramiento del museo.
Pero el panorama del domingo fue muy diferente y me permito enunciar por partes todo cuanto tuve el infortunio de encontrar:
1. Los famosos pendones en la parte de afuera (si, los mismos que Paula no terminó de leer por cansancio). En realidad son 10. Pero ¡Oh Sorpresa! habían otros tres el domingo (ocupando casi toda la verja, por poco y hacen un pendón sobre los tamales de la Puerta Falsa). Lo interesante del asunto es que absolutamente nadie los lee, y paradójicamente la fila la hacen al lado contrario de donde estan los pendones (el caso contrario obligaría, por pura ociosidad, a leer los pendones entre quienes esperan una chance para entrar). En la media hora que me duré leyendolos (y no porque sea un lector lento, sino por la dificultad entre lo pequeño de la letra, los transeuntes que se atraviesan y el infame viento que los ondea sin cesar) encontré mínima información sobre el hecho de la independencia; en cambio, encontré grandes cantidades de información sobre el estado, el gobierno, la constitución (como concepto, no la de Colombia), la revolución (tambien el concepto) y otros términos del argót constitucional, todos empotrados entre fotos de un documento que parece ser (no esta confirmado) un fascimil del acta de independencia. No se que pensar al respecto, estoy seguro que a muy poca gente le interesa el asunto de quienes transitan por esa calle, yo esperaría algo de información sobre el Grito de Independencia, la Campaña Libertadora, o cosas por el estilo, que si bien incrementan los clichés por lo menos no trata a los transeuntes como completos ignorantes al enseñarles (con tono paternalista) "señores, esto es una constitución, esto es una revolución...". Los otros 3, pero en especial el último llamaron mi atención: uno de ellos hablaba sobre el Acta de Independencia (la obra de arte, no el acta como tal), el segundo sobre la celebración del Centenario (paradójicamente el asunto se centró el los monumentos arquitectónicos hechos por esa fecha) y el tercero ¡hablaba sobre el bicentenario! No, en realidad no decía nada, solo que el museo estaba comprometido, que buscaba nuevas perspectivas y esas vainas, pensé que adentro encontraría tal información.2. La Guía. En realidad no hubo guia. Entiendo perfectamente que ante tal cantidad de gente una sola persona no puede atender todas las necesidades de un público ávido de conocimiento patrio, pero hubiera preferido que no se me hubiera gritado una introducción mas basta a la historia nacional: "Aqui empieza la patria" fue una de sus frases más celebres, junto con "si sus niños tienen tarea el museo vende un folleto a 1000", "lo que se rompió NO fue un florero, fue la base de un florero", entre otras. La verdad el asunto me dejó muy molesto, pero me aventuré a aclarar mis dudas con los textos de las salas o los retazos de informacion que uno encuentra en los museos cuando uno no tiene ni la más remota idea de que esta hablando el recinto. Muy a mi pesar no los había (solo en el caso de la exposicion temporal (y anacrónica) del tecumbre de un oratorio en un casa santafereña en la época colonial). En cambio encontré una maraña de chucherías, algunas muy bonitas por cierto, sin guión, sin explicación sin nada. Dudo sinceramente que la guía me las hubiera aclarado.
3. Las piezas y las colecciones del Museo (o como me gusta llamarlo El ajuar de los próceres). La verdad trataré de no decir mucho sobre este tema, igual no hay mucho que decir. Museográficamente el museo es un desastre y que pena pero el problema no es de piezas sino de discurso. Las piezas no interesan mucho porque en últimas son símbolos, pero paradójicamente este Museo tiene una excelente coleccion de camisas, pantalones, chupas, sombreros, zapatos, hebillas con los cuales se podría hacer un análisis de la vestimenta de la época, los estilos o el comportamiento social, pero no, el museo pretende que las chaparreras de Bolivar hablen por si solas, lo cual es imposible. El punto es que no hay un guión que cohesione por lo menos algo, hay que entender, el Museo de la Independencia NO es un museo de arte, donde el espectador se hace una idea subjetiva de lo que observa, es un museo histórico donde a los visitantes se les enseña, de una u otra manera y se abren nuevas perspectivas investigativas, pero el museo es un anticuario muerto (excepto en muy contadas excepciones donde algun genio(a) puso uno que otro comentario pertinente).
4. Perspectivas finales. Creo que tenemos que hacer algo con este museo, proponerle nuevas perspectivas, nuevas maneras de participación; al museo le falta investigación y el tiempo se acaba. Yo creo que este museo no alcanza a comprender lo importante que resulta un buen discurso por estas fechas, y aunque esta consciente del bicentenario no tiene propuestas (que yo sepa, o mejor, que la gente sepa) al respecto. Escuchando y charlando con gente dentro del museo supe que no era el único perdido, a la gente le gustan mucho las piezas, y la casa es lo más de bonita pero cuando les pregunté sobre la Independencia y si el museo daba cuenta o no de ella, me respondieron que definitivamente no, o no directamente, que la mayoría de las veces la gente contrasta lo que sabe (lo que le enseñaron en el colegio o los papas) y que el museo debería ponerlo en escena, aclarar esos halos misteriosos que siempre cubren al 20 de julio. ¿Si se llama museo de la Independencia porque no tiene nada explicativo sobre el 7 de agosto, hay un museo del 7 agosto? Me preguntó una pareja que se veia realmente molesta (despues de que les pregunté, menos mal no pagaron entrada). Una niña, despues de ver por mas de 15 minutos la pared de La Pola en la sala de las heroinas (el nombre sorprende por la desfachatez), me preguntó que quien era La Pola y porque la habían matado, le conté lo que sabía como historiador y despues se preguntó porque esa información no estaba ahí. En una sala hay una espectacular pintura que no tiene ficha, fecha, autor, ni nada, que se llama (el título estaba en la pintura misma) La India de la Independencia, en la que sale una mujer indígena pisando un cocodrilo... La pintura, creanme, es increible, es espectacular, y es extremendamente diciente SI el museo se preocupara por poner en contexto y contarle a la gente porqué se utilizó esta iconografía.
Ahi les dejo mi posicion sobre el asunto, no todo fue malo. La expocision temporal vale la pena verla (aunque no confien en los textos, no es una ivestigacion juiciosa, es mas bien apresurada). Y los retratos de Bolivar y Santander en la sala con sus propios nombres (paradójicamente son los únicos retratos de los dos en todo el museo) son exactamente los que buscábamos, con Bolivar morocho y con gran mostacho y Santander... tienen que verlo, es el Santander que uno no recuerda. Espero muchos comentarios o propuestas.
Nos vemos el jueves!"

Véase también la página del Ministerio de Cultura de la República de Colombia de donde tomamos la ilustración de la casa del 20 de julio

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